Otro día más, el sol avanzaba en el cielo, y mis manos llenas de ampollas sujetaban la pesada espada. En un principio había parecido fácil, pero aun después de cinco meses me costaba sostener la espada sin soltarla durante toda la tarde, era un ejercicio demasiado arduo para mí.
Aleje mis pensamientos ya que el proelatior se volvió a lanzar contra mi, con las largas garras levantadas, sostuve su mirada mientras preveía su ataque, y me escabullí fuera de su alcance con facilidad. El ser era más fuerte y pesado que yo, y me mataría si conseguía atraparme. Pero no podía seguir esquivandolo toda la vida, tendría que atacar si no quería acabar agotada antes que él.
El proeliator se volvió a embestir contra mi. Conseguí levantar la espada contra el a tiempo y la cuchilla rozo el hombro de aquel ser, peor no lo suficiente para detener su contraataque, de un golpe hizo que la espada saltara de mis manos y fuese a para a unos metro de mi, el ser volvió a atacarme. Salte hacia un lado y desesperada vi como a los pocos segundo mi adversario hacia lo mismo para caer sobre mí, rodé sobre un costado y escuche como el enorme cuerpo chocaba contra la piedra. Intente levantarme, mi espada estaba a tan solo unos centímetros, estire la mano para cogerla, pero el proeliator me agarro de la pierna, y me vi arrastrada por un violento tirón hacia mi adversario. Me retorcí hasta quedar boca arriba y pude ver como el proeliator se mantenía de pie con su imponente figura. Desesperada, use la pierna para golpearle, mi intento fallo, pero el movimiento hizo que mi enemigo soltase mi pierna. El segundo golpe fue con ambas piernas, apoyada en las manos, acerté de pleno en el cuello, y el impulso lo lanzo contra la pared del acantilado. El choque provoco que varias piedras se desprendieran.
Me aleje gateando de la pared de piedra, y evite una enorme roca mientras corría hacia la espada, aunque levantarla me costo un gran esfuerzo, me acerque al proeliator y apunte con la afilada punta a su garganta. Al momento apareció una nube de humo y Julie apareció en ella, con el colgante en las manos.
- Has ganado injustamente -dijo picada por haber perdido- ha sido la enorme roca esa, la que ha hecho que mi hechizo desaparezca.
- en el amor y en la guerra todo vale- dije riendo
-Bueno por hoy hemos terminado con la espada- dijo con los ojos entrecerrados- no creía que pudieses aguantar tanto, pesa una barbaridad, pero he de añadir eso a tu lista de defectos.
-¿qué?- grazne- ¿tienes una lista con mis defectos?
- si,
-¿estas hablando en serio?- dije con rencor- ¿cuales son esos defectos?
-si, y ahora tengo que añadir cabezota a parte de espabilada y rencorosa- respondió ignorando mi segunda pregunta.- bueno ¿seguimos con el entrenamiento?
No me dejo contestar, desapareció dejándome en mitad del acantilado. Mire hacia arriba. Otra vez estos malditos escalones.
Guarde la espada en su funda, y asegure esta en mi espalda para tener las manos libres. Esta vez la ascensión me pareció fácil, sin Julie acosándome por detrás, teniendo que esquivar sus ataques, pude subir en poco tiempo.
Pero no estaba preparada para aquello.
Me dirigí al lugar donde momentos antes había visto a Julie, pero algo me detuvo. ¿Era aquello otro de sus trucos?, apenas eran las 6 de la tarde pero ni siquiera podía distinguir mis manos en la oscuridad que me rodeaba. Mire hacia el cielo, pero tampoco pude distinguirlo, tierra y cielo se unían en una oscuridad impenetrable para mi.
Comencé a caminar, con cuidado de no tropezar y caerme, ya que aunque conocía el terreno, todo lo que sabía era que a mis espaldas estaba el acantilado.
Entonces escuche el silbido del metal al cortar el aire, me agache justo a tiempo, cuando algo plateado voló por encima de mi cabeza. Escuche la risa de Julie, mientras volvía a incorporarme. Era la segunda vez que estaba a punto de matarme hoy, no podía bajar la guardia ni un segundo. Otro silbido, gire y algo se clavo donde momentos ante había estado mi pie, me agache a comprobar que era. ¿Una flecha?, ahora lo entendía, Julie ya había experimentado mi capacidad con la espada, y sabia que esta no seria de mucha utilidad contra un blanco tan lejano. Tenia que descubrir donde se encontraba.
No se cuanto tiempo pase intentando esquivar los proyectiles que Julie me enviaba, mi única posibilidad era correr en distintas direcciones para despistarla mientras planeaba algo.
De pronto mi mente se ilumino su risa había sonado desde cerca del acantilado, pero y si era una de sus trampas, mis pensamientos fueron interrumpidos por otro silbido, me concentre al máximo en el sonido, intentando distinguir la posición de Julie. Estaba tan concentrada que la flecha rozo mi brazo derecho, la note como arañaba mi piel, y reprimí un chillido de triunfo, aunque me había herido ahora sabia perfectamente donde se escondía.
Cerca del acantilado una elevación de tierra y rocas permiten una vista completa del lugar. Corrí hacia allí desenvainado la espada, dispuesta a vencerla, y Julie debió de ponerse nerviosa al escucharlo, porque fallo la siguiente flecha. No tarde en llegar a su posición pero aun así no veía nada, lance la primera estocada a la oscuridad, y mis siguientes movimientos debían de parecer desesperados. Entonces una cuchilla surgió de las sombras, Julie se había vuelto a transformar. En condiciones normales yo habría tenido ventaja en un combate cuerpo a cuerpo, pero mis ataques erraban el las sombras que Julie había creado.
Los minutos pasaban mientras esquivaba al azar y lanzaba estocadas a diestro y siniestro. El cansancio me atenazaba y sabía que mis intentos eran inútiles, tenia que establecer una estrategia. Entonces ocurrió, mis oídos percibían pequeños pasos, los de Julie. Me concentre en ellos, y pude esquivar su embestida para lanzarle un mandoble, como supuse paro mi golpe con facilidad, entonces me lance contra ella, le di de lleno en el pecho, pero el impulso hizo que cayésemos las dos. Me levante rápidamente y coloque el filo de la espada apuntando a su pecho, cuando la oscuridad desapareció.
Presentí que algo iba mal, la noche ya había llegado y la luna iluminaba el lugar con una luz blanquecina. Entonces algo me golpeo en el hombro y lo desgarro, la sangre empezó a manar de la herida, y caí al primer escalón del acantilado.
Esta vez la lucha iba en serio, porque el proeliator que me había golpeado no era Julie.