jueves, 12 de junio de 2008

Capitulo 3: Historias de fantasmas. 

 Los Khalid tal y como lo llamaron en la antigüedad, era originariamente el símbolo principal de la orden de la rosacruz  conocida mundialmente bajo las siglas de A.M.O.R.C.

Son pocos los datos conocidos de estos colgantes, pero según cuentas algunas leyendas podrían haber tenido el poder de devolver a la vida, ya que estaba vinculado estrechamente al dios Khepri (Él Que Viene a la Existencia).

Este amuleto de valor incalculable podría haber sido creado a partir de la corona del faraón Akhenaton, regalo que hizo a una de sus escuelas de misterio. Pero los miembros actuales de esta orden niegan cualquier relación con ellos. 

En principio se han encontrado 80 de estos colgantes, aunque todos pertenecientes a grandes familias desde hace siglos. 


Apretaba el colgante con tanta fuerza que me hacia daño. Si lo que decían las leyendas era verdad, podría resucitar a la chica y es que ella era la única que podría explicarme porque había sucedido todo aquello. Negué con la cabeza, si lo que decían aquellas leyendas fuera sido cierto ella no estaría muerta. Me levante, había pasado toda la tarde sentada en el ordenador absorbida por el misterio que se alzaba ante mi. Me acerque a la ventana, el cielo estaba oscuro y la lluvia golpeteaba los cristales con fuerza, La única fuente de luz procedía del ordenador aun encendido y de los rayos que iluminaban los tejados de las oscuras casas. Cerre las cortinas de golpe, tenia que reflexionar pero no me apetecía rememorar lo que había ocurrido hacia cuatro noches, aunque tampoco podía olvidarlo. Distraje mi mente observando el extraño amuleto, ahora identifique el extraño símbolo, era una cruz enredada entre rosas y espinas. Enfadada lo arroje contra la pared. Estaba nerviosa, sin saber muy bien que hacer, comencé a dar vueltas por mi habitación, ahora tendría que buscar una explicación para haber faltado durante toda la semana al instituto. Encendí las luces de mi cuarto y volví al ordenador y empece a escribirle un e-mail a Ely. 


Tranquilizate, estoy bien, o al menos viva aun. (poco me ha faltado) XD

He estado enferma, y apenas podía levantarme de la cama, no creía que te fueses a preocupar tanto, por eso no te llame. 

Por otra parte estoy segura de que me acusaras de no escuchar tus mensajes, pero el teléfono ha estado sin linea durante toda la semana y tus mensajes no han llegado hasta ahora. 

Bueno te dejo que después de estar cuatro días enferma la casa esta echa un asco y mis padres vuelven mañana. 

Nos vemos, y no te preocupes mas. 


Había mentido bastante y las excusas eran muy pobres pero mi mente estaba en otra parte, sin pensarlo mas le di a enviar. Al levantarme de la silla me sentí mareada, intente avanzar unos pasos, pero todo se volvió negro a mi alrededor y note como caía al suelo antes de perder el conocimiento.

Desperté con un olor extraño, no lo reconocía, lo único que sentía es que algo no iba bien, en la habitación se sentía un frío inusual y era imposible ver nada. Aun mareada y con ganas de vomitar, intente incorporarme, pero una mano me detuvo. 

Levante la vista, cada vez estaba mas confusa, acaso ¿estaba soñando?. Julie estaba arrodillada a mi lado obligandome a quedarme acostada en el suelo. Julie, ese era su nombre, como podía haberlo olvidado. No espere a que me diera una explicación, no pude aguantar y le pregunte.

- ¿que haces aquí?, tu estas muerta- dije en una voz apenas audible, entonces otra duda me asalto-  ¿yo también lo estoy? 

Julie sonrío y me ofreció su mano, permanecí quieta, observando su cara, de nuevo parecía feliz. Lentamente extendí la mano temblorosa y le toque. Respire hondo y ella soltó una carcajada. 

- ¿pensabas que iba a desaparecer?-pregunto divertida. asentí con la cabeza, no muy segura de que mi voz pudiese pronunciar palabra alguna. Aparto su mano y me dejo incorporarme lo suficiente para poder sentarme. Me miro seriamente y eso me asusto. 

Se levanto y se dirigió al otro lado de la habitación, se agacho y cogió algo del suelo, aunque no lo vi puede adivinar que se trataba del amuleto. Tan rápido como se había alejado volvió junto a mi y me tendió su mano, la observe, estaba ofreciendome de nuevo el colgante. 

- no, es tuyo - exclame extrañada- creía que habías vuelto a por el. 

- no- negó con la cabeza, y en su mirada  se reflejaba una profunda tristeza. trago saliva antes de continuar hablando- yo ya no pertenezco al mismo mundo que tu, no puedo llevarlo conmigo ahora te pertenece. 

Al principio no comprendí lo que quería decirme, hasta que me obligo a cogerlo. Ella estaba muerta la había visto morir hacia cuatro noches, pero entonces que hacia allí. Yo nunca había creído en historias de fantasmas pero ahora estaba viviendo una. Ella vio la pregunta en mis ojos. 

-si, estoy muerta, o al menos lo estoy físicamente- me explico con calma, mientras buscaba la forma de expresarse mejor- has estado buscando información del khalid ¿no?

De nuevo afirme con la cabeza dispuesta a no perderme ni una sola de sus palabras.

-La noche en que me asesinaron estaba en medio de una misión -dijo rápidamente como si no quisiese recordar aquello- tenia que acabar con el apsidio, con aquel ser que viste - me explico al ver mi extrañeza- y ahora eres la elegida para portar la joya -dijo señalando la piedra- de ahora en adelante cargaras con mi misión.

-¿Y por que yo?- le pregunte desesperada levantándome del suelo, ni siquiera pensé en lo que decía-  ¿le fueras dado el Khalid a otro si fuese pasado por allí antes que yo?

No me contesto, se acerco a la ventana, retiro las cortinas y miro. No se cuanto tiempo se quedo allí, mirando como poco a poco las luces del alba iluminaban mi pequeña habitación. Estaba segura de que ya no contestaría mi pregunta cuando hablo. 

-Nada ocurre por casualidad-dijo suspirando mientras su mirada se perdía en el horizonte- según nuestras creencias todo tiene un porque. Mis maestros me enseñaron a creer en un ser,  algo que no esta al alcance de nuestra razón, pero que siempre determina el futuro…Quizás debería comenzar por el principio –volvió su cabeza hacia mi sonriendo, y pareció como si se hubiese despertado de una antigua pesadilla-  Hace bastante tiempo en el Antiguo Egipto se creo una serie de instituciones llamadas las escuelas de misterio, estas supuestas escuelas estudiaban el poder de separar mente y cuerpo, para así alcanzar la inmortalidad. En una de las expediciones encontraron una extraña corona, quien la poseyera tenia el poder de esquivar a la muerte. Pero el descubrimiento no solo consistió en ello, al utilizar la corona unos extraños seres empezaron a surgir por todo el mundo, unos seres al los que llamaron apisidios, estos buscaron por encima de todo la corona y comenzó así una guerra entre estas criaturas y los miembros de mi orden que, hasta entonces no habían sido mas que eruditos y sabios. La guerra no duro demasiado ellos nos superaban en numero y estaban acostumbrados a combatir. Por eso en un intento desesperado en el ultimo año de la orden el maestro obligo a los artesanos a romper la corona y repartirla en forma de amuletos entre los miembros mas importantes de la orden. Pero aun con el poder de la corona en forma de Khalid, nuestros miembros no estaban lo suficientemente cualificados para vencer a los apisidios, así que huimos a las tierras del norte,  fue entonces cuando aparecieron  los Eneas. Ellos fueron los que vencieron y expulsaron a los apisidios de sus tierras y pactando con algunos de nuestros miembros que aun viven entre ellos. 

- Pero si los colgantes tenían el poder de hacerlos inmortales ¿como podíais perder?

- Al dividirlo, el poder de los amuletos nos daba la suficiente fuerza como para separa el cuerpo del espíritu, y mantenernos en esa posición durante todo un año, pero no tanto como para poder hacer revivir nuestro cuerpo, ni recuperar heridas físicas. 

-¿así que es eso lo que ha ocurrido contigo?- pregunte con mas curiosidad de lo que me habría gustado- ¿como lo hiciste? 

-si, nada mas darte el colgante, conseguí separarme de mi cuerpo, fue bastante difícil pero lo conseguí gracias a que no te alejaste demasiado.- me contemplo evaluando si seria capaz de asimilar lo que estaba a punto de explicar- No era la primera vez que me separaba de mi cuerpo, es una sensación extraña y muy complicada de describir si no lo has hecho nunca. 

-¿podría hacerlo ahora?- pregunte con inseguridad, entonces me miro enfadada, como si hubiese dicho algo que no debiera. 

- No, -dijo con pánico

- ¿no lo conseguiría?-pregunte con inocencia 

-no, no es eso, es mucho mas complicado- se froto la frente mientras pensaba la manera mas clara para describirme el proceso- imaginate tu alma como arena encerrada en un jarrón, al arrojarlo al suelo este se romperá en pedazos y la arena quedara libre, pero al reconstruirlo, a este jarrón le quedaran rendijas, cortes, arañazos, parte de la arena se perdería durante el proceso. 

Me miro con curiosidad. Intente no parecer sorprendida, y la mire. 

- ¿El amuleto tiene alguna otra función?

- si-  respondió rápidamente y esta vez su mirada se detuvo en el colgante- se supone que puede hacerme desaparecer de vista cuando desee, es decir ser invisible, pero parece que por algún motivo no funciono aquella noche,  aunque eso no fue culpa del amuleto, ya que también viste a un apisidio. Solo los Eneas pueden vernos aunque nosotros no queramos.-dijo mas para si que para que yo lo escuchara. 

¿quiénes son los Eneas?- inquirí, desconcertada frente a esta palabra que la otra ya había mencionado en una ocasión-

martes, 10 de junio de 2008

Capitulo 2: De la locura a la realidad

Hay veces que el éxito y el fracaso esos dos malditos impostores se asoman por la rendija de la inspiración y te susurran al oído que debes y no debes hacer. La inspiración se consigue de muchas maneras incluido el apoyo que te ofrecen a la hora de hacer algo que te gusta así que gracias a todos los que nos estáis apoyando y en especial a una persona: SATIN gracias por ser parte de mi inspiración. 

Sweet Darkness & Heshper  




(Suena por tercera vez el teléfono de lejos y salta en contestador ); Hola! soy Ely llevas tres días sin aparecer por el instituto sin dar ningún tipo de explicación ni coges mis llamadas ,y me han dicho que nadie te vio salir de la fiesta, estas empezando a preocuparme seriamente por favor cuando escuches esto llámame ...


Escucho una voz suave de fondo ¿Ely? , ¿Donde estoy? me preguntaba mientras poco a poco conseguía poder abrir con un esfuerzo casi sobrenatural los ojos, cuando por fin conseguí abrirlos me vi tirada en mitad del salón de mi piso con la ropa aun de la fiesta me incorpore despacio y mire en derredor parecía como si hubiese entrado a rastras rompiendo todo lo que encontraba a mi paso .

La lucecita del contestador parpadeaba incesantemente tenia 20 mensajes ¿ Cuanto tiempo había pasado allí tirada? Me levante y mire mi móvil Había estado allí cuatro días tirada¡ 

-Mis padres llegaran mañana -dije en en voz alta para mi casi en un susurro... ¿ Que diablos paso? me preguntaba una y otra vez, de repente todo apareció en mi mente, una fuerte punzada me recorrió desde la cabeza hasta el final la espalda y volví a caer al suelo no pude parar de llorar, las imágenes era como una película de terror en mi mente una y otra y otra vez ...

Habrían pasado horas cuando volví en mi, estaba acurrucada, mire mi mano casi no podía moverme estaba totalmente debilitada no había comida ni bebido en cuatro días.  Me levante otra vez e intente dejar la mente en blanco ¿Quien sabe si volvía a caer al suelo, si me levantaría alguna vez?

me dirigí  a la cocina abrí la nevera y cogí un plato de comida que había sobrado para calentarlo en el microondas. Al meter el plato se me quedo algo enganchado en la puerta del micro , fue entonces cuando me di cuenta que aun llevaba colgada la cadena de aquella pequeña mujer de la muñeca. Mirándola detenidamente me di cuenta de que no era una cadena simple de una persona corriente parecía oro blanco y tenia incrustado un zafiro pero de un azul verdoso no muy oscuro y con un símbolo tallado no lo había visto nunca antes termine de comer y me metí en el baño mientras me duchaba  lo decidí tengo que ir a la policía y denunciar ,pero, ¿Cuales eran las calles en las que había estado la noche de la fiesta? 

-Tengo que volver allí...

Cuando salí de casa aun me temblaban las piernas, me había hecho el firme propósito de volver a aquellas malditas calles, aquellas calles por las que mi mete vagaría el resto de mi vida, repitiendo aquella siniestra secuencia de imágenes nefastas y sin sentido .

Sin saber muy bien como ya me acercaba al lugar donde la fiesta había transcurrido, sorprendentemente de lo sucedido durante la fiesta no recordaba apenas unas imágenes sin orden pero nada en claro. 

– A partir de aquí solo tengo que hacer lo mismo que hice aquella noche...

Volví por las calles, esta vez iluminada y con todos los comercios abiertos , por las que había paseado sin rumbo y llegue hasta la desembocadura donde había encontrado al hombre ebrio y los muchachos de la fiesta ... entonces volví tras mi pasos y  me dirigí  a la calle donde encontré a la pequeña mujer... ! Mierda¡ me había dicho su nombre pero no conseguía tampoco recordarlo.

Cada vez más cerca de esa zona mi corazón palpitaba con fuerza hasta que al fin cuando llegue al punto exacto, se paralizo y un sudor frió recorrió todo mi cuerpo otra vez, se me helaba a sangre ¿ cuánto daño podía hacer un recuerdo? sin embargo allí no había nada ni marcas de sangre ni los arañazos que debía haber . !Que estúpida¡ pensé es que acaso después de cuatro días pensaba que no habrían encontrado el cuerpo, bueno los cuerpos me había olvidado de la otra mi mujer realmente a la que le debía la vida  .

De todas formas seguí la ruta hasta el portal nada ni rastro al ver el portal la misma sensación de antes apareció con mas fuerza y esta vez no pude contenerme rompí a llorar y me tira al suelo cayendo de rodillas apoye la cabeza contra el suelo y apretaba las manos con gran fuerza contra mi cabeza nunca en mi vida lo había pasado peor ... ensimismada en mis pensamientos no me di cuenta de que una mujer había llegado hasta mi posición me dio un susto de muerte con lo susceptible que estaba levante la cabeza era una mujer mayor de setenta y pocos años con un carrito de comprar en la mano, todo arrugada y con una expresión de dulzura en el rostro , que consiguió calmarme un poco el miedo sabiendo que ese hombre o lo que quiera que fuese no se encontraba allí en ese momento ...

_¿ Hola joven que te pasa?-me dijo la mujer con una voz dulce

Aunque sabia que no debía preguntar por lo de aquella noche no pude resistirme 

-¿Señora ha pasado algo fuera de lo corriente hace poco en este portal?

- pues ahora que lo dices parece que un yonqui se metió ayer en el portal y vomito por todas partes ¿ tienes algo que ver con ese hombre por eso lloras?

-no , para nada no se de quien me habla, eso es todo ¿no se ha enterado de mas ?

Otra mujer aparece en ese momento esta vez del primer piso se para junto a nosotras 

-¿sucede algo Dori ? esta vez la voz era mas ronca que la primera pero aun así no me asusto tanto como la primera y de mas corta edad sobre unos 40 años.

-no nada Isabel que me encontré a esta muchachita llorando desesperada en el portal y quise saber que le pasaba -Respondió la anciana a la nueva vecina

-¿y que le pasa?,- Pues la verdad no lo se, solo me ha preguntado si a pasado algo inusual por esta zona en los últimos días y que yo sepa le dije que solo lo del yonqui 

- pues si este es un barrio bastante tranquilo la verdad en cuanto pasa algo nos enteramos todos al instante y no me enterado de nada. dijo segurísima la nueva vecina

- ¿seguro?pregunto algo exaltada y extrañada 

- Si , me respondieron las dos vecinas al unísono mirandose ante a la cara la una de la otra como si lo tuvieran ensayado 

No podía creerlo realmente nadie se había enterado de nada o aquella cosa había limpiado todo antes de marcharse pero si lo hubiera echo significaría que estaba cerca cuando yo escape podía haberme cogido si quisiera o realmente no había pasado nada ¿ Habría sido todo algo de mi imaginación producto de una paranoia ? imposible todo fue muy real y tenia la prueba el colgante introduje la mano en el bolsillo para cogerlo necesitaba ver , sentir la prueba de que aquella horrorosa experiencia no era producto de mi enfermiza imaginación , pero, al introducir la mano en el bolsillo no había nada ¡¡ no puede ser!! esto es una mala pesadilla de la que no puedo levantar lo metí , me lo metí en el bolsillo , entonces fue cuando caí la mujer me había abrazado antes en el portal cuando había estado en el suelo volví a entrar esta vez solo encontré el carrito en el portal aquel portal que nunca se cerraba, abrí la tapa y allí se encontraba mi collar , pero para mi sorpresa no solo estaba mi allí mi collar sino también mis zapatos los zapatos de la fiesta , Necesito una explicación posible para todo esto subí las escaleras en busca de la mujer no encontré nada el edificio parecía abandonado baje y el carrito ya no se encontraba allí me entro de nuevo el pánico no pude hacer otra cosa mas que correr , correr sin descanso hasta un lugar en el que sentirme segura al volver a casa pase al lado de la comisaría de policía me detuve un rato pensando si entrar y contar todo lo acontecido . No me creerán pensé solo soy una niñata que volvía borracha de una fiesta mejor no meterme en mas líos y a paso ligero volví a la casa solo quería volver a mi casa y tirarme en suelo del salón esperando a que algún tipo de fin me llegase estaba totalmente desesperada . Cuando llegue a casa me puse a recoger no quería responder a un millón de preguntas si llegaban mis padres y veían toda la casa patas arriba y luego decidí busca en Internet algún significado para aquel extraño collar amuleto de la pequeña mujer a la que aun intentaba ponerle nombre ...

Después de investigar un rato en Internet y no encontrar nada me metí en una pagina que había desembocado de una serie de múltiples paginas y subpaginas con algún que otro links cuando lo vi la foto exacta del collar que poseía por error. El texto no era muy largo a penas unas lineas, pero cuan fue mi asombro cuando empecé a leer el significado de aquello que tenia en mis manos.






domingo, 8 de junio de 2008


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