jueves, 5 de junio de 2008

Capitulo 1: Algo más que una intuición

Caminaba entre las estrechas y oscuras calles alejadas de la avenida, mientras una neblina tan opaca como las nubes que ocultan la luna empieza a formarse a mí alrededor. Durante toda la fiesta había tenido un extraño presentimiento y ahora esa inquietante intuición regresaba con más fuerza. Miro a mis espaldas continuamente, esperando encontrar una sombra. Se que es absurdo, pero tengo la sensación de que alguien me persigue, y aunque en esta callejuela no hay nadie más, no puedo evitar asustarme. Mis nervios están a flor de piel y agito la cabeza en un intento desesperado por hacer desaparecer mis recelos. Al pensarlo me hecho a reír  y mis nervios se templan lo suficiente como para seguir caminando. Aunque no son más de las cuatro de la madrugada, solo escucho mí alterada respiración y el repique de mis tacones contra la gravilla del asfalto. 

Un escalofrío me recorre la espalda, aunque no hace tanto frió como debería de hacer un sábado como este, en pleno Enero. Deseo volver a estar en mi casa entre las cálidas y suaves sabanas de mi cama, y no en este lugar, en una de las antiguas calles de la zona de Roma mientras me pongo la chaqueta y me quito los zapatos que había aguantado durante toda la fiesta. 

Había parecido un buen plan, una noche alocada antes de volver a comenzar el instituto,  pero ¿Quién habría previsto que el estuviera allí?, había sido un error, uno que nunca debí de cometer. Tenía que llegar a casa cuanto antes. 

Gire a la derecha y en ese momento se que mis presentimientos eran totalmente acertados. Un hombre caminaba dando tumbos en la plaza contigua, a la legua se veía que había bebido mas de lo aconsejable. Someto a los nervios que vuelven a acosarme y respiro hondo antes de ir hacia allí, pero entonces otros dos hombres aparecen junto al primero, sus frecuentes miradas empiezan a incomodarme mientras atravieso la plaza, clavan sus ojos en mi, sin apenas disimulo, pero prefiero no tentar a la suerte y en un intento por reparar mi error camino recto, hacia la parada del autobús.

-Hanna- escucho una voz llamándome, los miro, uno de los individuos  vuelve a pronunciar mi nombre mientras me hace señas para que me acerque, ahora lo reconozco es uno de los chicos que había conocido en la fiesta. 

Mi cuerpo reacciona intuitivamente y retrocedo con aprensión por donde he venido. Al desaparecer de sus vistas me apresuro, se que no tardaran en perseguirme, recorro varios callejones, todos desiertos y doy gracias por ello, mis pies aun descalzos empiezan a lamentarse después del largo día, pero aun así no me detengo. Giro de nuevo, pero esta vez a la izquierda, ahora puedo escuchar sus pasos detrás de mí, echo a correr, pero la calle siguiente es extremadamente larga, decidida me oculto en uno de los callejones más cercanos. Tal y como espero no los he despistado y escucho sus pasos que se van dirigiendo hacia mí. Sus risas llegan a mis oídos y contengo mi respiración alterada por la improvisada carrera. Parece que el tiempo no pasa mientras estoy aquí, pero al fin  poco a poco sus pisadas se alejan. Permanezco oculta hasta que no puedo escuchar más que el latido de mi corazón. Antes de volver a salir a la calle miro a ambos lados,  una costumbre que estoy empezando a coger por las noches. Nunca me he alejado tanto de la zona principal, y apenas logro identificar la calle donde me hallo en esta oscura madrugada.


No se cuanto tiempo llevo caminando, pero ya es un hecho, me he perdido. He acabado en un tenebroso callejón. La luz lo ilumina despectivamente, y solo logro vislumbrar sombras entre la penumbra, parece el escenario perfecto para una película de terror.

Una ráfaga de aire frió llega hasta mi y con él el lamento de una mujer, a mis espaldas. Al girarme la vi, tendría unos 20 años, pero no era mucho más alta que yo. Apenas podía caminar mientras apretaba su costado con fuerza, no entendí porque caminaba reclinada sobre su estomago, hasta que se detuvo a unos pasos, levanto la cabeza y pude ver su rostro todo manchado de sangre incluso su pelo que al principio creía  cobrizo estaba completamente empapado por el liquido rojo. Sus ojos me hipnotizaron, eran de un gris plateado, pero tan completamente vacíos, que me hicieron contener respiración. Ella aparto la mirada de mi y cayo de rodillas en el suelo. Sin pensarlo recorrí los pocos pasos que nos separaban,

No-  dijo ante de que llegara hasta ella, aunque su susurro fue apenas audible-  no te acerques, vete.

No le hice caso, cuando llegue hasta ella intente levantarla, pero ella se opuso. 

- no, déjame- me miro, y sus ojos me contagiaron su miedo-  corre, no puedes quedarte aquí, es peligroso y ya no puedes hacer nada por mi.

Entonces el terror me invadió, el ruido de algún metal arañando el asfalto llego hasta mis oídos, mire a la joven, sus heridas seguramente  habían sido producidas por ese mismo metal. 

- no - le conteste aunque mi mente reclamaba la huida mi cuerpo permanecía quieto, inerte, mirando la terrorífica imagen. Por un momento el tiempo pareció detenerse, y mi corazón, con él, no oía nada excepto mi respiración; pero de inmediato el mundo a mí alrededor se tambaleó y Algo golpeó mi conciencia con fuerza, y mi mente empezó a girar a una velocidad abrumadora. Hice acopio de todas mis fuerzas para levantar a la mujer, aunque sabia que no teníamos donde huir. Pase su brazo alrededor de mi cuello y la cogí por la cintura, corrimos como pudimos para alejarnos de aquella callejuela, y me alegre de que pusiera todo de su parte para huir.

Habíamos recorrido varias calles comerciales siempre con el sonido del metal tras nuestras espaldas, estaba desesperada pero al atravesar otro callejón oscuro llegamos a una plaza llena de pisos y me sentí aliviada. Recorrer los pocos metros que nos separaban del portal mas cercano se me hicieron eternos, y cuando al fin llegue alce la mano para llamar a todos los (telefonillos,), una mano me detuvo.

- no -dijo la mujer que se apoyaba en mi, otra vez se negaba a recibir ayuda- no quiero involucrar a nadie mas.

No le preste atención, ni tampoco le conteste, me deshice de su mano, y la volví ha alzar  dispuesta  a despertar a todos los vecinos, pero otra vez su mano me lo impidió, forcejee con ella, pero no conseguí nada, su fuerza aun era superior de la que suponía, y aunque estaba totalmente debilitada consiguió retorcer mi mano y obligarme a bajarla. Los zapatos y mi bolso resbalaron de mis manos, me había quedado sin fuerzas y me costaba respirar.

-no vamos a involucrar a nadie mas- dijo esta vez contundente. Vi la resolución en sus ojos y sabia que era una perdida de tiempo discutir con ella.  Le hice caso, y volví la mirada hacia la siguiente calle, aunque mi mente me dictaba que lo más prudente era dar media vuelta y echar a correr, avisar a la policía. No fui capaz de abandonarla. Eche una ojeada a la plaza, el corazón estaba a punto de estallarme por el esfuerzo y la mujer a la que arrastraba estaba apunto de desmayarse cuando descubrí que el portal estaba abierto, quizás no pudiese avisar a nadie pero si podríamos intentar escondernos. Entre sin fuerzas, dentro del portal todo estaba oscuro, pero aun éramos visible desde afuera. Encontré un rincón donde no podrían vernos debajo de los buzones. Apoye a la mujer contra la pared y me senté junto a ella. 

Apenas habían pasado unos segundos cuando escuche el terrible sonido del metal. Note como la mujer a mi lado se ponía tensa. 

-(Julie)- dijo una voz gélida. 

Me estremecí sin poder evitarlo, la respiración de mi acompañante se hizo incontrolable le tape la boca con la intención de apagar el sonido, en cambio yo estaba tan aterrorizada que apenas podía respirar. 

Temblaba mientras el ruido del metal se iba acercando a nuestra posición. Entonces mi mente volvío a funcionar a toda velocidad, mis zapatos se habían quedado junto a la puerta al igual que mi bolso. Muerta de miedo me puse de rodillas cuando escuche una voz femenina. 

- vale, nos vemos mañana -dijo riendo- no te preocupes ya estoy llegando a mi casa, solo tengo que cruzar dos calles mas, ademas esta conversación te va a salir muy cara llevamos casi dos horas hablando por teléfono, ..., si, adiós. 

Sabia que no tendría otra oportunidad, gatee hasta la puerta y ví la escena, distinguí como una oscura silueta se acercaba amenazadoramente a una chica. Quise gritar pero de mi boca no salió sonido alguno. Tan solo podía limitarme a contemplarla con autentico terror, mientras la sombra alzaba su mano contra la chica. Durante unos momentos me quede paralizada viendo la cara de horror de la víctima mientras unas garras la atravesaban. Sentí como la sangre se congelaba en mis venas. Aquello no podía estar sucediendo. El primer grito de la víctima me recordó que tenia que esconderme sino quería correr su misma suerte, aun temblando alargue el brazo y me hice con el bolso pero al coger uno de los zapatos hice caer al otro y, de no ser por los chillidos de la joven, aquel ser me hubiese descubierto. Cerré los ojos y volví a mi escondite, estaba temblando, y una extraña angustia  atenazaba mi corazón. Destellos fugaces vienen a mi, recuerdos de mi infancia, pero sobretodo de esta noche y es que este es uno de esos instantes que hacen recordar toda tu existencia. Las lagrimas que ya no era capaz de contener me quemaban en los ojos, busque desesperadamente una solución, pero no encontré ninguna. Tenia la sensación de estar junto a un tenebroso abismo del que no conocía nada, y eso me hacia estar aun mas inquieta, no olvidaba lo que había visto y la inquietud inicial se fue trasformando en pánico. Espere nuestro final aun con los ojos cerrados. Entonces sentí como una mano gélida me apretaba el brazo, y me estremecí, sin poderlo evitar. Abrí los ojos lentamente, y ví una pequeña mano apoyada en mi brazo. Intente serenarme, la mano no pertenecía a aquel ser sino a la mujer que se sentaba a mi lado. Estaba temblando.

- tranquila- dijo con esfuerzo- ya no esta aquí. 

- ¿Estas ...? - empecé a decir pero ella me interrumpió. 

- no tienes tiempo, toma-dijo entregándome algo que no me detuve a contemplar - tienes que salir de aquí ya, y pase lo que pase no mires atrás, 

-pero, no puedo dejarte aquí -dije - después de todo...

- pues debes hacerlo, te avise , ya no puedes hacer nada por mi. - dijo entre jadeos, Trate de interrumpirle pero me le impuso silencio, El dolor se reflejaba en su voz y en su mirada, respiraba con fuerza. Vete ya.

Asentí con la cabeza, apenas era capaz de hablar, me levante con esfuerzo sentía como mis piernas temblaban y tuve que apoyarme en la pared para no caerme. Nerviosa, sin saber muy bien que hacer comencé a andar. Al salir al portal ví el cuerpo de la otra mujer sin vida, cubierto de sangre. Todo era tan irreal, tan horrible, que creía que todo no era mas que una horrible pesadilla. Tal y como me había avisado no había nadie mas, regrese sobre mis pasos en busca de la mujer , después de lo vivido no podía dejarla morir allí. Lentamente me fui acercando al cuerpo que yacía en el suelo. Me agache para contemplarle, sus ojos parcialmente abiertos estaban vacíos, sin ningún reflejo de vida. Me arrodille junto a ella, con el rostro bañado en lágrimas y mi corazón gritando de dolor. Permanecí quieta, observando su cara que parecía feliz. Lentamente extendí la mano temblorosa y les cerré suavemente los ojos. 

No recuerdo como salí de allí pero de repente estaba corriendo por las calles de una ciudad a punto de despertar...