La seguí por los pasillos, en dirección a la salida y tenia la sensación de que cualquiera podría ver la curiosidad escrita en mis ojos. Estábamos a punto de salir cuando me sorprendí, su cuerpo traspasaba el de mis compañeros, y nadie parecía notarlo. Era un fantasma, un fantasma que solo yo podía percibir.
Me sumergí en la marea de gente dispuesta a no perder a mi guía cuando me fije en dos chicos que me miraban, Adrián y Edward estaban apoyados en una de las paredes del vestíbulo, y en mi mente me pregunte que habría pasado aquella noche. Me esforcé en recordarlo mientras caminaba tras Julie, que había pasado aquella noche para que me mirasen así, pero por mucho que me esforcé no conseguí recordar nada.
Ya fuera del instituto Julie se giro frente a mi moto y se sentó. No sabía a donde me llevaría pero supuse que aunque le preguntara no me lo diría. Aun así lo intente, abrí la boca para preguntarle pero ella me hizo un gesto de silencio.
- No querrás que te tomen por loca ¿no? - musito - la gente normal no habla sola.
- las personas normales tampoco ven fantasmas -dije por lo bajo.
-Bueno ¿preparada?- me pregunto, ¿preparada para que?, ¿que es lo que me había preparado para mi primer día?.
Me hizo subir a la moto y conducir hasta las afueras de la ciudad, me obligo a coger varias carreteras en mal estado, hubo un momento en el que deje de reconocer el camino y a partir de entonces tuve que confiar plenamente en la orientación de Julie. Mientras conducía ella me explicaba como controlar mi invisibilidad y como ella había conseguido dominarlo.
Tras una hora llegamos al lugar, el valle que se abría ante mi no era muy grande pero mi vista se perdía en las altas montañas que la rodeaban. Dejamos mi moto y empezamos a caminar hacia el centro del valle, el suelo irregular me hacia sentir torpe mientras caminaba tras Julie. No había comenzado aun mi entrenamiento pero ya empezaba a odiarlo. Mi expresión cambio cuando Julie se paro y empezó a hablar.
- Ya has elegido, no hay vuelta atrás- su amabilidad se había trasformado en una fría expresión. ¿Habría notado mi cabreo? - a partir de ahora todo va enserio.
No me dio tiempo hablar cuando una ráfaga de viento me golpeo y me hizo caer a tres metros de distancia. Sentí como me quedaba sin aire y el dolor se extendía desde mi espalda hasta las piernas. Intente levantarme, pero no me dio tiempo vi a Julie acercarse.
- tus reflejos son muy lentos-comento seriamente, entonces vi como abría la mano y otra ráfaga me golpeo. Sentí como el suelo se separaba de mí y a los pocos segundo otro golpe- esto es solo una pequeña muestra de los poderes básicos de los apisidios, y no cuentes con que solo utilicen esto.
Esta vez me levante, ignorando el dolor que cubría cada parte de mi cuerpo, y nada mas hacerlo note como una otro de los ataques de Julie pasaba por donde había estado hacia tan solo unos segundos.
Ya había anochecido cuando llegue a casa, mis padres habían salido a cenar fuera y las luces del piso estaban apagadas, me arrastre hacia mi habitación con los músculos agarrotados del esfuerzo y todo mi cuerpo lleno de moretones.
Solté la mochila del instituto y me deje caer en la cama. Pase un buen rato en la misma posición, recordando cada movimiento que había utilizado para esquivar los ataques de Julie. Pero no tarde mucho en levantarme para darme una ducha, estaba totalmente agotada, tal y como había dicho, no se iba a andar con chiquitas aunque solo hubiese sido el primer día. Me metí en la ducha, el agua fría hizo que mis músculos se relajaran y me olvidase de todo. Ni siquiera me mire al espejo, tendría que tener un aspecto horrible. Me acosté sin cenar y pronto caí en un extraño duermevela.
Me encontraba sentada en mitad de un bosque, podía ver un pequeño lago a mi izquierda, cinco sombras aparecieron de los arboles mas cercanos, sus risas me contagiaban su felicidad, y mi cuerpo reacciono como si conociese a cada una de esas sombras. Una de ellas se acerco y me abrazo. Por una vez después de mucho tiempo me sentí en casa, podía respirar tranquila y sentirme protegida de cualquier cosa.
Entonces el sueño cambio, estaba sentada apoyada contra la pared, notaba la fría piedra contra mi espalda. De la oscuridad surgieron tres figuras negras, una de ellas, la mas cercana a mi tenia unos conocidos ojos verdes, aunque en ese momento mi mente rechazaba cualquier contacto anterior con ellos. Vi el reflejo del metal, ¿garras? y una sonrisa siniestra aparecer en el rostro de cada una de las tres figuras. Un golpe.
Todo se fue oscureciendo todo excepto los ojos verdes, y la extraña figura se fue convirtiendo en Esme. El sueño cambio de repente tres personas aparecieron en mi campo de visión, La vieja del carrito, Dori caminaba junto a su vecina Isabel, mientras Esme, corría hacia el callejón donde había encontrado a Julie, para perderse entre el laberinto de las callejuelas.
Abrí los ojos sobresaltada y tomé una onda bocanada de aire, mis pulmones lo agradecieron. Puse mi mano en mi pecho, mi corazón bombeaba a una velocidad de vértigo.
El despertador sonó de nuevo, y mi mano fue disparase contra el cuando recordé que tenia que ir al instituto. No había dormido en toda la noche, sabia que había estado soñando, aunque no recordaba sobre que. Mire el reloj marcaban las cinco de la mañana. ¿estaría roto?, fui hacia la ventana, no, aun no había amanecido. Fui a acostarme de nuevo cuando apareció Julie.
- ¿donde crees que vas Bella durmiente?, son las cinco - dijo alegremente- nos toca entrenar.
-¿que?- pregunte aun dormida- son las cinco de la mañana aun no ha amanecido.
- Y que mejor que eso- dijo sentándose en mi cama- vístete, rápido que se nos va acabar el día.
Negué con la cabeza pero aun así me vestí, cogí uno de los chándal mas viejos que tenia y una camiseta sencilla. Fui al baño y me recogí el pelo en una coleta alta, mientras Julie curioseaba por mi habitación.
Cuando salimos a la calle, el cielo estaba nublado y frío me hacia titiritar. Pero Pronto deje de hacerlo, Julie me obligo a correr tras ella. Las calles estaban totalmente desiertas a esta hora, y el silencio era interrumpido solo por mis pasos. Corrimos por media ciudad, mientras Julie parecía sorprendida por mi resistencia.
Llegue a las siete y media a casa, mis padres estaban ya levantados preparando el desayuno cuando llegue.
- ¿has vuelto a ir a correr?- pregunto mi padre sorprendido- creía que lo habías dejado.
.- si, es difícil desprenderse de la rutina.- le respondí mientras cogía la botella de agua.
- me alegro -dijo riéndose. Yo también lo hice, la cara de Julie se había ensombrecido.
-muy bueno señorita, ¿porque me has ocultado tal detalle?- me replico mientras me dirigía a mi habitación.
-creía que no debía de hablar sola, pueden meterme en un psiquiátrico.
domingo, 6 de julio de 2008
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